
La arquitectura moderna, hace ya algunos años ha dejado atrás: "la forma sigue la función". Ha llegado el momento de que la forma, la función y la estructura se combinen, generando nuevas formas donde los efectos visuales, a nivel estructural y formal sean imponentes y originales, y donde la función sea categorizada como excepcional.
La forma, se puede concebir en su mínima expresión, tomando un concepto de nuestro entorno, y conformándolo hasta consolidar la unión de varios volúmenes puros, generando una geometría en movimiento, acoplada al medio y digna de exhibirse.
Además coincido con los principios de Mies Van der Rohe: “Less is more” (menos es más) y “God is in the details” (Dios está en los detalles). Donde se plantea que, al diseñar eliminamos los detalles innecesarios y así mismo, creamos espacios interiores libres de elementos, utilizando muebles para delimitar ambientes, llegando a un mínimo esencial.
La Estructura, se fusiona a la forma con nuevas herramientas tecnológicas, donde se propicia La separación entre la estructura portante y muros de cerramiento, imponiendo espacios abiertos que se confunden en sucesiones espaciales fluidas que se pueden subdividir, todo orientado a impulsar, el proceso creativo y el de investigación.
La arquitectura debe tener al ser humano como su componente principal para diseñar una obra arquitectónica (Función). Esto se basa en que el espacio urbano -aquel que es modificado por el hombre- y el espacio arquitectónico -delimitado por lo construido- forman parte de una obra arquitectónica (todo aquello que nace de un concepto), por tanto debe incluir al individuo y su comportamiento, para concluir una obra completa y virtuosa.
Otro principio es el rechazo al historicismo que había creado unos espacios interiores enrarecidos, asfixiantes y abarrotados, con un dominio de colores oscuros y con un arte ornamental desbordante y muebles que parecían fachadas de casas.
En conclusión, es necesario tener en cuenta que los principios modernos que rigen nuestra proyección arquitectónica actual, han logrado, a lo largo del tiempo, que la forma resultante obtenida sea considerada atemporal. Como dice Mies Van der rohe: “La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio”.
La forma, se puede concebir en su mínima expresión, tomando un concepto de nuestro entorno, y conformándolo hasta consolidar la unión de varios volúmenes puros, generando una geometría en movimiento, acoplada al medio y digna de exhibirse.
Además coincido con los principios de Mies Van der Rohe: “Less is more” (menos es más) y “God is in the details” (Dios está en los detalles). Donde se plantea que, al diseñar eliminamos los detalles innecesarios y así mismo, creamos espacios interiores libres de elementos, utilizando muebles para delimitar ambientes, llegando a un mínimo esencial.
La Estructura, se fusiona a la forma con nuevas herramientas tecnológicas, donde se propicia La separación entre la estructura portante y muros de cerramiento, imponiendo espacios abiertos que se confunden en sucesiones espaciales fluidas que se pueden subdividir, todo orientado a impulsar, el proceso creativo y el de investigación.
La arquitectura debe tener al ser humano como su componente principal para diseñar una obra arquitectónica (Función). Esto se basa en que el espacio urbano -aquel que es modificado por el hombre- y el espacio arquitectónico -delimitado por lo construido- forman parte de una obra arquitectónica (todo aquello que nace de un concepto), por tanto debe incluir al individuo y su comportamiento, para concluir una obra completa y virtuosa.
Otro principio es el rechazo al historicismo que había creado unos espacios interiores enrarecidos, asfixiantes y abarrotados, con un dominio de colores oscuros y con un arte ornamental desbordante y muebles que parecían fachadas de casas.
En conclusión, es necesario tener en cuenta que los principios modernos que rigen nuestra proyección arquitectónica actual, han logrado, a lo largo del tiempo, que la forma resultante obtenida sea considerada atemporal. Como dice Mies Van der rohe: “La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio”.


Nació el 23 de octubre de 1990, en la ciudad de Managua, Nicaragua. Desde muy niña demostró gusto por la que sería su pasión, la arquitectura. Sus padres, el Lic. Vicente Suazo Gutiérrez y la Lic. Alba Marina Ubieta Huete, son originarios de Masaya y Puerto Cabezas, respectivamente.
Durante sus estudios en el Colegio Pureza de maría, Villa Venezuela siempre fue alumna destacada y su admiración por la música clásica la condujo a recibir en el 2001, un curso de música, apoyado por el gobierno de Noruega. En este, se instruyó en el arte, ejecutando la flauta, la guitarra y algunos instrumentos de percusión (claves, pandereta, timbales, etc.)
En el 2006, asistió a cursos de pintura, que se llevaban a cabo en el barrio Anexo Villa Libertad, para jóvenes de escaso recursos, donde todos esos trazos y perspectiva la llevaron a la admiración por la pintura paisajista y la motivó aun más a optar por una carrera que expresase el arte. Actualmente cursa el quinto año de Arquitectura, en la Universidad Centroamericana de Managua Nicaragua.

